Con motivo de la Huelga Mundial por el Clima, el día 27 de septiembre se realizó la proyección de un video en la pantalla de la entrada al instituto y a cuarta hora se leyó un manifiesto, la lectura fue llevada a cabo por una alumna de Formación Profesional Básica de Fabricación y Montaje.

 

 

 

 

 

 

 

El manifiesto leido, fue aportado a los centros educativos por CGT Educación para su lectura.

“No, aire,

No te vendas,

No te canalicen,

Que no te entuben,

Que no te encajen

Ni te compriman,

Que no te hagan tabletas,

¡cuidado!”

 

Oda al aire Pablo Neruda.

 

¿Imaginan que después de años asistiendo a clase nuestro alumnado se fuera sin un compromiso con su realidad, con su mundo? Y ya no solo un compromiso, al menos una conciencia de por qué nuestra Tierra necesita ser escuchada.

Para trasladar la importancia que consideramos tiene la huelga del 27 de septiembre para los jóvenes vamos a acudir a las palabras que Miguel Delibes de Castro le dirige a su padre, Miguel Delibes, en el libro La Tierra herida. Hay un momento en la conversación en torno al cambio climático en el que Miguel Delibes le pregunta a su hijo: “¿Por qué no reaccionamos más activamente?”. Esta misma pregunta tal vez nos la podamos plantear los docentes: ¿qué nos está faltando en las aulas? ¿Por qué no conseguimos una sociedad dispuesta a actuar? El 27 de septiembre puede ser una oportunidad para inyectar ese entusiasmo necesario para cambiar las circunstancias. La convocatoria de huelga se traslada a toda la comunidad educativa precisamente porque pensamos que estas circunstancias pueden ser diferentes y que hace falta una respuesta compartida desde los centros educativos. Con frecuencia el profesorado suele afirmar que como mejor se aprende es con el ejemplo; ahora tenemos la oportunidad de inculcar con nuestra acción y compromiso que es posible alterar el orden de las cosas. Como dice Miguel Delibes de Castro ante la pregunta por qué no actuamos: “en primer lugar, creo que mucha gente no sabe lo que está ocurriendo, no es verdaderamente consciente del problema y de su trascendencia. Por eso es tan importante contarlo. Falta información y falta educación (…) Se ha dicho a menudo que solo una sociedad bien informada es una sociedad libre. Pero hay un problema añadido y es que, muy probablemente, una parte de la población prefiere no saberlo. No sé si eso es el miedo a la libertad del que hablaba Erich Fromm, pero si no lo es, se le parece mucho”.